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Fagor Professional Blog | Tendencias y consejos | ¿Por qué huevos y conejos en Pascua? 

¿Por qué huevos y conejos en Pascua? 

Ya tenemos de nuevo aquí­ la Semana Santa, las imágenes de nazarenos y costaleros por las calles de España, las recetas de rosquillas, las caras de satisfacción de los niños ante sus monas de chocolate… Pero ¿qué relación tienen los í­conos de la Pascua que hoy conocemos, tales como huevos y conejos, con esta celebración?

A lo largo de los años se han explicado miles de teorí­as al respecto, que intentan unir estos sí­mbolos a la tradición religiosa ancestral de la Pascua. Con el transcurso de la historia, cada pueblo ha adoptado estos sí­mbolos como un icono con una finalidad diferente, pero todos ellos aciertan a coincidir en una simbologí­a común: la fertilidad.

Por una parte, para muchas civilizaciones, principalmente la egipcia, griega y china, el huevo siempre ha representado el nacimiento y la nueva vida. Así­, en la Antigí¼edad, cada vez que terminaba un duro invierno, los ciudadanos intercambiaban huevos, que posteriormente decoraban y exhibí­an, para desearse fertilidad y dar la bienvenida a la primavera. Con el auge del cristianismo, el huevo encontró una fecha ideal para ser regalado: el domingo de resurrección. Hasta el momento la iglesia habí­a prohibido comer huevos durante la Cuaresma, por lo que se guardaban y pintaban durante esos dí­as esperando al domingo para comérselos y celebrar la resurrección de Cristo.

Por otra parte están los conejos. Desde antes de Cristo, el conejo era un sí­mbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril. En alusión a esa diosa, en los paí­ses anglosajones, a la festividad de pascua se le denomina Easter, nombre con el que se designaba a la diosa teutónica de la luz, que por ésta época era honrada en la festividad de la primavera.

Una vez aclaradas las dudas. ¿Cómo han evolucionado estos sí­mbolos alrededor del planeta?

En Alemania, Austria, Suecia, Suiza, Estados Unidos, Canadá y Australia el gran protagonista de la Pascua es un conejo de chocolate que trae dulces a los niños. En Francia, las campanas dejan de sonar en estas fechas hasta el Domingo de Resurrección, momento en el que vuelven a repicar sin cesar, como señal para que los niños salgan a buscar los huevos de chocolate que esconden sus padres. En Reino Unido, el Viernes Santo, se comen bollos rellenos de frutos secos adornados por una cruz y en Irlanda es tí­pico un pastel de frutas con doce huevos de mazapán, que simbolizan a los doce apóstoles.

La gastronomí­a singular de Semana Santa es tan tí­pica y arraigada a la tradición de nuestro paí­s como sus costumbres y celebraciones: flores de Castilla-La Mancha, picatostes de Asturias, gañotes de Andalucí­a, buñuelos y tortells de Cataluña, así­ como las monas de Pascua, que incorporan huevos y conejos de chocolate ,y también son tí­picas de Islas Baleares y Comunidad Valenciana. Hablamos de recetas centenarias con tradiciones milenarias, que con apenas unos ingredientes transmiten los designios del pasado, apenas alterados en el tiempo.

¡Feliz Semana Santa a todos! Y cuidado con los empachos…

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