A los gourmets californianos les queda apenas un mes para preparar tostaditas donde untar, o poner sus planchas a punto para darle vuelta y vuelta y servirlo con reducción de Pedro Ximénez: el 1 de julio es la fecha en que la comercialización y consumo de foie gras quedarán prohibidos en todo el estado. El motivo: la crueldad que para los defensores de los animales representa la alimentación forzada de patos y ocas, y que ya ha provocado campañas contra esta delicatessen en otras partes del mundo. El entonces gobernador de California Arnold Schwarzenegger firmó la ley en 2005, y avisó al mundo gastronómico de que tenía siete años para prepararse antes de que se hiciera efectiva. El plazo se cumple dentro de cinco semanas.

Las reacciones ante la inminente prohibición han sido diversas. Por un lado, numerosos chefs del estado han puesto el grito en el cielo y elevado una protesta legal, al tiempo que organizan a modo de despedida unas jornadas del foie, en las que este alimento ocupa el protagonismo de buena parte del menú (hay incluso helado de foie en los postres), y que han provocado actos de protesta de los defensores de los animales en la puerta de algunos restaurantes…
… Y no solo allí. Varios cocineros han denunciado la puesta en marcha de campañas organizadas en las redes sociales para que la gente escriba reseñas negativas de sus restaurantes en los sites de hostelería, aunque nunca hayan llegado a comer allí. La guerra se ha extendido también a Facebook y Twitter, y ha sido reseñada en el blog del chef Daniel R. Moody, conocido por su organización de pop-up restaurants en el sur de California (está en inglés, pero merece la pena leerla). El célebre Anthony Bourdain también ha denunciado estas prácticas, y otras incluso más extremas como amenazas a los chefs y sus familias, en los numerosos medios de comunicación que tiene a su disposición.
Otros han tirado la toalla. Se calcula que unos 100 altos restaurantes californianos han ido eliminando progresivamente el foie gras de sus menús para anticiparse a la fecha fatídica; más difícil lo tienen empresas como Sonoma Foie Gras, única del estado dedicada a la elaboración de este alimento y ahora abocada a cerrar o a cambiar de ubicación. Algunos alimentos –como la sopa de aletas de tiburón, o el caviar, denunciado por algunos chefs por sus efectos sobre el medio ambiente- nunca lograrán quitarse de encima la etiqueta de políticamente incorrectos. ¿Nos encaminamos hacia un futuro sin foie?

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