El sector de la restauración está tan expuesto a la crisis como todo el mundo. O mejor dicho, está tan expuesto a la crisis como lo están sus clientes. Cuando las circunstancias lo imponen, para muchos deja de ser posible costearse caros menús de degustación o incluso comer a la carta en establecimientos que antes se frecuentaban sin mayores preocupaciones. Pero el negocio no puede detenerse, y cuando la calidad de los platos no es suficiente, se ponen en marcha estrategias para que la oferta culinaria recupere su atractivo incluso en tiempos de ajustes.
Es curioso que eso esté ocurriendo, por ejemplo, en Nueva York, una ciudad conocida por la gran afición de sus habitantes a comer fuera, afición que cada vez se limita más a los fines de semana, dejando los locales desiertos los días laborables. Muchos restaurantes han creado ofertas especiales, con menús a precios asequibles para intentar recuperarse de una temporada de invierno especialmente floja; en una ciudad conocida, la afluencia a los restaurantes parece haberse reducido a los fines de semana. Pero, como la vida está llena de paradojas, las fluctuaciones en el precio de la carne han hecho que muchas steak houses, especializadas en los grandiosos chuletones norteamericanos, hayan subido sus precios un 10 por ciento, colocando sus especialidades por encima de los 50 dólares, más del doble de lo que cuesta un menú en muchos de los establecimientos que han lanzado ofertas. Buen momento para recordar que no conviene abusar de la carne roja.
Pero, a la hora de aunar cocina y economía, pocas oportunidades son mejor recibidas que la Restaurant Week, esa iniciativa gastronómico-solidaria que se celebra en todo el mundo y que en ésta, su sexta edición, pasará por varias ciudades de España. En Madrid comenzó el pasado día 10 y seguirá en marcha hasta el próximo lunes 26, para después pasar a Barcelona (del 12 al 22 de abril) y Sevilla (1 al 10 de junio). La fórmula es la de siempre, tan sencilla como atractiva: algunos de los mejores restaurantes de la ciudad ofrecen durante esas fechas un menú especial, al atractivo precio de 25 euros por comensal (IVA no incluido).
Una estupenda oportunidad para alegrarse el paladar por un precio inferior al habitual. Además, cada menú destina un euro a diversos proyectos benéficos, recordando que, por mal que puedan ir las cosas, siempre los habrá que estén más necesitados que nosotros.


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