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Pedro Rodríguez Dios: «»Muchos profesionales han venido para ver mi cocina»»

Tener una cocina profesional que mucha gente quiera ver ya tiene su mérito; pero más todaví­a si esa cocina presta servicio a un restaurante conocido, precisamente, por las impresionantes vistas de su emplazamiento. Y aún así­ ¿la gente prefiere las vistas a la cocina a las vistas del paisaje? Afirmar eso serí­a exagerar un poco, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando del restaurante El Mirador de Humboldt, situado en la isla de Tenerife, en eso que de toda la vida se ha llamado un marco incomparable. Su panorámica sobre el Valle de la Orotava, rematada al fondo por la rotunda silueta del Teide, es de las que no se olvidan. Y a partir de ahora, el objetivo del chef Pedro Rodrí­guez Dios es que la comida tampoco.

El nuevo restaurante se ha apuntado a la moda de las cocinas vistas, y, sí­, nosotros hemos tenido algo que ver en su instalación. Pedro, uno de los jóvenes cocineros más reconocidos de España, nos contactó interesado por las posibilidades de nuestros bloques de cocción Symphony, que ya le resultaban familiares de antes, porque, según declara, «en este tipo de cocinas, si no conoces bien a la gente que te las va a montar, el proceso puede volverse un poco complicado».

Pedro tení­a las ideas muy claras sobre su nueva cocina: «querí­a que fuera muy efectiva y muy cómoda. Pasamos tanto tiempo en ella que para mí­ era básico que fuera fácil de recoger y de limpiar. Y habí­a otra cosa: esta es una cocina vista, se vé casi al cien por cien desde el comedor, porque yo creo que es bueno enseñar el motor, la sala de máquinas del restaurante… Y mi preocupación era que muchas cocinas son poco fotografiables, no son bonitas de ver. Y esto para mí­ era algo fundamental, porque muchos de mis clientes me visitan en la cocina».

Pedro Rodrí­guez Dios considera este tipo de cocinas «un antes y un después», y recuerda un proceso de montaje que se le hizo bastante largo «porque es un proceso en el que hay que medirlo todo, a mí­ me preocupaba mucho acertar en los espacios… Pero luego ves otras cocinas que se han tardado casi dos años en montar, y nosotros hemos tardado menos de uno. Yo creo que el proceso se me ha hecho largo por las ganas que tení­a de empezar».

Equipado con nuestros elementos de cocción, hornos, frí­o comercial y abatimiento de temperatura, el restaurante de Pedro Rodrí­guez ha conseguido que su oferta gastronómica sea tan atractiva como el paisaje que se aprecia desde sus ventanales. Y en cuanto a si su cocina ha quedado lo bastante fotografiable, nos cuenta: «Han venido muchos profesionales a comer, pero también a ver la cocina. Es un verdadero lujo».

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